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Dos complementos indirectos

En los días muy soleados, y sobre todo al mediodía, me pongo gafas de sol y sombrero. Quizás podría arreglarme solo con las gafas o solo con el sombrero… Pero me pongo las dos cosas para estar más protegida, (y dar un toque de glamur, claro).

Chica con sombrero y gafas de sol

Con los complementos indirectos pasa lo mismo, podemos poner dos, un sintagma nominal y un pronombre personal átono que lo refuerza. Y hay que tener en cuenta que ambos tienen el mismo referente, es decir, señalan lo mismo, por lo que tienen que concordar, (los dos en plural o los dos en singular).

Les llevaremos bombones a nuestros amigos

¿Y a dónde quiero llegar con esto? Este barco, mis aprendices, tiene dos objetivos, (y sigo con las metáforas, que me encantan). Por un lado,  me dirijo al  puerto llamado hacer bien el análisis sintáctico, y por otro al destino hablar correctamente.

Puntualizo esto porque es muy frecuente encontrar oraciones de este tipo, que son totalmente incorrectas:

Le llevaremos bombones a nuestros amigos.

Así que tened cuidado con el sol y con el pronombre que acompaña al complemento indirecto, que tiene que concordar con él.

Préstamo, extranjerismo y calco

¿Y qué hacemos cuando necesitamos una palabra nueva? Como no existen los supermercados de palabras, (aunque estaría genial, me encantaría tener uno), podemos  pedirla prestada o crearla, como ya hemos visto.

Supermercado de palabras

Así, los préstamos son palabras que una lengua toma de otra. Algunos son muy antiguos, los encontramos a partir del siglo V, son los préstamos históricos como aceite, que se toma del árabe, o guerra, que es de origen germano. Si quieres conocer otros ejemplos pincha aquí.

Y desde entonces no hemos parado de pedir palabras.

Los préstamos suelen adaptarse a la lengua que los recibe para que resulten más fáciles de pronunciar y escribir. Por ejemplo, mitin, que procede del inglés meeting, o fútbol, de football.

Pero otras veces los prestamos no se adaptan, y se mantienen igual o casi igual que en la lengua original, en este caso los llamamos extranjerismos, por ejemplo, gourmet o boutique. Y deben escribirse en cursiva o entre comillas.

En otras ocasiones, solo tomamos el significado, y no el significante, es decir, traducimos la palabra, son los calcos. Por ejemplo, ciencia ficción es el calco de science fiction.

Y me dejo para el final una opinión y una pregunta al hilo de este tema.

En mi opinión, los préstamos enriquecen el idioma, pero no tiene sentido adoptar a lo loco palabras de otras lenguas solo porque nos suenen más modernas o más elegantes.

Y ¿os habéis dado cuenta de que se llaman préstamos, pero deberían llamarse donaciones?, porque nunca devolvemos estas palabras a su idioma original, ¡nos las quedamos!

Funciones del lenguaje

Cuando vamos a una tienda a comprar un electrodoméstico normalmente tenemos claro para qué lo queremos, es decir, qué podremos hacer con ese aparato. Así, por ejemplo, si quiero una impresora, puedo buscarla multifunción y utilizarla para imprimir, escanear y fotocopiar.

Imagen de impresora

De igual manera, el lenguaje verbal también es multifunción, es decir, lo utilizamos para varias cosas. Os explico cuáles son y pongo ejemplos:

1.Función expresiva: utilizamos el lenguaje para expresar los sentimientos del emisor. Por ejemplo, me encuentro a un amigo y le digo: “Hoy estoy agotada”.

2.Función apelativa: en esta se busca que el receptor del mensaje haga algo. Por ejemplo, en una comida le digo a la persona de al lado: “Me echas un poco de agua, por favor”.

3.Función representativa: el lenguaje da información sobre la situación. Por ejemplo, si alguien me para por la calle y me pregunta qué hora es, veríamos función representativa en mi respuesta: “Son las 6”.

4.Función fática: en esta función el lenguaje se utiliza para comprobar que el canal está bien, que la comunicación se está llevando a cabo. Es muy habitual en las conversaciones al teléfono, o en videollamadas: “sí, sí, ¿me oyes?”

5.Función metalingüística: el lenguaje se emplea para explicar algo del propio lenguaje, que es el código empleado. Esta función predomina en gramáticas, en clase, en los exámenes de lengua… por ejemplo: “comer es un verbo regular”.

6.Función poética: A veces, se utiliza el lenguaje para llamar la atención, es decir, con las palabras buscamos destacar la forma del mensaje. Esto es muy habitual en la literatura y en la publicidad. Por ejemplo, en este precioso poema de Luis Cernuda “Me pesaba la vida como un remordimiento; quise arrojarla de mí”, o en el eslogan de una campaña de la Xunta para promocionar el pescado y el marisco gallego: “Galicia sabe amar”, (que es un calambur, por cierto).

Y no sé si os habéis fijado, pero podemos relacionar las funciones del lenguaje con los elementos que intervienen en la comunicación.

Esquema elementos comunicación y funciones

En resumen, utilizamos el lenguaje con distintas finalidades, por eso decimos que tiene varias funciones, (como las impresoras).

Oración pasiva refleja

Cómo reconocerla y emplearla

Tiene un nombre extraño, pero es una construcción que se usa mucho, sobre todo en la lengua escrita, que es donde debemos ser un poquito más cuidadosos. Por esa razón, si queremos ser elegantes, la pasiva refleja será nuestro “complemento” ideal.

Chica con bolso pasiva refleja

Para empezar, os voy a dar dos ejemplos extraídos de un artículo de opinión:  

Si esos valores no se practican en casa...
No se destinan los recursos para que...

Así, en los ejemplos anteriores podéis ver que la pasiva refleja siempre está formada por un verbo transitivo acompañado del pronombre se y por un sujeto paciente, es  decir, un sujeto que no realiza la acción, (porque es una oración pasiva, no lo olvidéis, aunque el verbo no esté en voz pasiva).

A veces, en estas estructuras resulta complicadillo reconocer el sujeto, pero no os preocupéis, tenemos una prueba infalible para encontrarlo.

Si os fijáis, en la pasiva refleja los sujetos suelen ser cosas, (en los ejemplos anteriores los valores y los recursos), o personas indeterminadas, por ejemplo, se necesitan actores para esta película.  

¿Necesitas más ejemplos? Pincha aquí.

En fin, es una expresión que queda maravillosamente elegante en los textos expositivos o argumentativos puesto que es perfecta para expresar nuestras ideas y opiniones.

Cambio semántico

O cómo evolucionan los significados

Siempre me ha gustado imaginar los idiomas como seres vivos que crecen y cambian.

Quizá sea porque tiendo a personificar todo lo que me rodea, y como profesora de lengua estoy siempre dándole vueltas a las palabras, que son mis compañeras de trabajo, mi herramienta y mi pasión.

En fin, aquí quiero explicaros que los significados cambian con el paso del tiempo, lentamente.

Así, la relación entre significante y significado es fija y estable si la observamos en un determinado momento, (sería un caos que una palabra hoy significase una cosa y mañana otra). Pero, si analizamos estos significados a lo largo del tiempo, vemos que evolucionan. Este es el cambio semántico.

Hay muchos ejemplos, y suelen ser muy curiosos:

Azafata, en su origen, era una sirvienta de la reina que se ocupaba de su ropa y sus joyas.  Actualmente, en cambio, todos sabemos que los azafatos y las azafatas son las personas encargadas de atender a los pasajeros en un transporte y de ayudar a los asistentes a eventos o espectáculos.

Otro caso divertido es el significado de discoteca, que ha evolucionado desde colección de discos o mueble donde guardarlos, a lugar público donde se sirven bebidas y se baila al ritmo de la música.

Estos cambios semánticos pueden ser de muchos tipos y por muchas causas. Por ejemplo, en el ojo de la aguja, ojo ha adquirido un significado metafórico, y en ratón, esta palabra ha ampliado su significación para emplearse en el campo de la informática.

En resumen, el significado de las palabras cambia lentamente y se adapta a las transformaciones del mundo y sus hablantes. Es todo un universo por descubrir.

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