Siglas y acrónimos

La derivación, la composición y la parasíntesis son mecanismos para formar palabras nuevas, como ya hemos visto. Ahora veremos otros dos: las siglas y los acrónimos, que se utilizan muchísimo en la actualidad.

Las siglas se forman mediante la unión de las primeras letras de varias palabras, por ejemplo, DNI, (Documento nacional de identidad). Y generalmente se leen letra a letra.

Ejemplo siglas

Los acrónimos son un tipo de sigla. Se forman unidendo una parte de una palabra con otra parte de otra, por ejemplo, ofimática, (que es la unión de oficina e informática), y pueden pronunciarse como una única palabra.

De todos modos, cuando las siglas pueden pronunciarse como una única palabra, también podemos considerarlas acrónimos. Por ejemplo, ONU, (Organización de las Naciones Unidas) o RAE (Real Academia Española). Y no es que lo diga yo, por cierto, sino que lo dice el “Diccionario panhispánico de dudas” de la RAE.

Emoji

Polisemia Vs. Homonimia

Ya sabemos lo que es la polisemia y la homonimia. Lo que podría ser un poco más complicado es distinguir ambos fenómenos, si no tenemos un diccionario a mano. Así que voy a daros un truco para diferenciarlos, mis aprendices, porque este es un ejercicio frecuente en los exámenes.  

La clave está en que hay un parecido entre  los significados de una palabra polisémica. Así, este parecido puede ser un poco simbólico, o deberse a la evolución de la palabra con el paso del tiempo. Os daré dos ejemplos de polisemia:

Una sierra es una herramienta para cortar, y también parte de una cordillera. Hay que echarle un poquito de imaginación, pero veis el  parecido entre las dos sierras, ¿verdad?

O el ratón, que es el animalito, un mamífero roedor, y también el aparato que se conecta al ordenador, (este ejemplo de polisemia siempre me resulta gracioso, porque me imagino haciendo doble clic en un ratoncito peludo).

ejemplo polisemia

En cambio, no hay ninguna relación, ningún parecido entre los significados de las palabras homónimas. Por ejemplo:

Haya es un árbol, y el presente de subjuntivo del verbo haber.

La llama es un mamífero, y también es la masa gaseosa que desprende el fuego.

 

Ejemplo homonimia

Ya veis que los significados de estos homónimos no tienen nada que ver.

En resumen, si hay parecido entre los significados, aunque sea un poco abstracto, es polisemia. Si no hay ningún parecido es homonimia.

Oración subordinada adjetiva

La oración subordinada adjetiva hace la misma función, (el mismo trabajo), que el adjetivo en la oración simple, es decir, es un modificador que da información de un elemento anterior.

Ya vimos en otra entrada que la oración subordinada sustantiva realiza la misma función que el sustantivo en la oración simple, pincha aquí para repasarlo.

De este modo seguimos, poco a poco, recorriendo el largo camino de la sintaxis, disciplina fundamental para un buen mago de la gramática. Así que mucho ánimo y ¡vamos allá!

Imagen para motivar al estudio de la gramática.

El primer truco para reconocer una oración subordinada adjetiva es sustituirla por un adjetivo, (que os inventéis vosotros), y comprobar si ambas oraciones son equivalentes. Por ejemplo:

María tiene un gato que es muy cariñoso.
María tiene un gato cariñoso.

¿Queda bien, verdad? Seguimos diciendo algo del gato. Eso quiere decir que la oración es adjetiva.

Y el segundo truco para reconocer una oración subordinada adjetiva es sustituir el pronombre relativo QUE por el cual, la cual, los cuales o las cuales, (de acuerdo con el género y número del antecedente), y comprobar que sea equivalente y quede bien. Lo hacemos con el ejemplo anterior:

María tiene un gato el cual es cariñoso.

En resumen, si hacéis estas dos pruebas:

1.Sustituir la oración por un adjetivo.

2.Sustituir el pronombre relativo QUE por el cual, la cual, los cuales o las cuales.

Podréis afirmar, sin temor a equivocaros, que la oración que tenéis delante es subordinada adjetiva.

Y una última advertencia, mis aprendices, todas estas sustituciones son trucos, o pruebas para hacer el análisis sintáctico. Y ya sé que a veces las oraciones resultantes son un poco raras, que no diríamos en una conversación real. Pero hay que fijarse en que estas oraciones tengan sentido,  sean correctas o equivalentes, y solo en ese caso la magia de las pruebas de la sintaxis está funcionando y nos está llevando a la conclusión acertada.

Oraciones impersonales

Utilizamos habitualmente la palabra personalidad. Decimos que alguien tiene mucha personalidad, o una personalidad fuerte, también que tiene un estilo muy personal, o que es toda una personalidad.

Ejemplo personalidad

Pues aquí voy a hablaros de la impersonalidad, es decir, de las oraciones impersonales y sus tipos. Empezaremos por el principio, definirlas.

Una oración impersonal no tiene sujeto, no puede tenerlo, porque nadie realiza la acción.

Distinguimos 4 tipos:

1.Impersonales de fenómenos meteorológicos, son las más claras de todas. Con verbos como llover, tronar, ventear, siempre en singular. Por ejemplo:

Ayer tronó toda la noche.

2.Impersonales gramaticalizadas. Con los verbos haber y hacer, (seguidos de CD), o ser, (seguido de atributo), y en singular. Por ejemplo:

Hay mucha gente allí.

Hacía calor en esa habitación.

Dentro de poco será primavera.

Siempre hay que razonar, y fijarse en el significado, no sólo memorizar listados de verbos. Así que no me digáis que «hace un bizcocho», o «ella es bombero» son oraciones impersonales, porque no lo son, ¿veis la diferencia, verdad?

3.Impersonales reflejas. Llevan el pronombre SE, van en singular, y por mucho que busquéis no aparece el sujeto. Por ejemplo:

Se come bien en Lugo.

4.Impersonales eventuales. Dejé para el último lugar las más liosas. El verbo de estas oraciones va siempre en plural, así que ya tenemos la primera diferencia con los otros tipos.

Además, en las impersonales eventuales indicamos que el sujeto es desconocido, indefinido, pero sí tienen sujeto. Por ejemplo:

Llaman a la puerta, ve a abrir.

Entraron  a robar ayer en el garaje.  

En estas oraciones podríamos ver un sujeto omitido ellos, pero como no sabemos ni quién llama a la puerta, ni quién entró en el garaje consideramos que son oraciones impersonales eventuales.

En fin, solo me queda daros un consejo que no tiene nada que ver con la gramática: en la vida hay que tener personalidad, pensar sobre lo que realmente queremos y no dejarse llevar por el entorno y las modas. ¡Ahí os lo dejo para que reflexionéis!

¿Aprender sin esfuerzo?

La publicidad nos promete, entre otras muchas cosas, aprender sin esfuerzo. Pero lo siento, yo no me lo creo, y es más, pienso que esta idea puede hacer mucho daño.

El esfuerzo es fundamental para cualquier aprendizaje y nada se logra sin él. Porque la mejora en cualquier actividad se consigue solo con tiempo, práctica y ganas, es decir, con esfuerzo.

Por ejemplo, a la mayoría de mis alumnos les gustan los videojuegos y pasan gran parte de su tiempo libre jugando. Estoy segura de que para ser bueno en Call of Duty o Minecraft, por ejemplo, hay que poner empeño, que no se consigue sin dedicarle atención y voluntad.

Lo mismo pasa con el deporte, es evidente que hay que entrenar y sacrificarse para ser ciclista, futbolista… incluso a nivel aficionado o piltrafilla.  Yo lo he vivido en el gimnasio, en las primeras clases de step o zumba, en las que hay que seguir una coreografía y se necesita coordinación, todos vamos como patos borrachos moviéndonos a la contra del grupo y sin saber qué hacer con las manos y los pies. Pero con un poco de constancia, después de un tiempo, se sigue la clase y se disfruta muchísimo.

Ejemplo pato desorientado

Porque no hay fórmulas mágicas para conseguir metas rápidamente y sin trabajo. Solo la paciencia, la motivación y el gusto por el esfuerzo ayudan a conseguirlas. Así, creo que la clave para aprender es amar el proceso de aprendizaje. Tal vez sea un poco radical, y en algunos casos difícil de conseguir, pero hay que intentarlo. Estoy segura de que en cualquier materia, si la miramos con un poco de cariño, podemos ver algo que nos agrade.  

Así que con esfuerzo, un poco de concentración, paciencia y ganas, casi siempre se consigue el resultado esperado. Y si no se logra, por lo menos queda la satisfacción de haberlo peleado.

Pero esta idea no está de moda, la publicidad intenta convencernos de que todo es fácil, rápido y sin esfuerzo. Y si nos lo creemos, vamos de cabeza a la frustración y a la infelicidad, porque no es cierto.

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