Oraciones impersonales

Utilizamos habitualmente la palabra personalidad. Decimos que alguien tiene mucha personalidad, o una personalidad fuerte, también que tiene un estilo muy personal, o que es toda una personalidad.

Ejemplo personalidad

Pues aquí voy a hablaros de la impersonalidad, es decir, de las oraciones impersonales y sus tipos. Empezaremos por el principio, definirlas.

Una oración impersonal no tiene sujeto, no puede tenerlo, porque nadie realiza la acción.

Distinguimos 4 tipos:

1.Impersonales de fenómenos meteorológicos, son las más claras de todas. Con verbos como llover, tronar, ventear, siempre en singular. Por ejemplo:

Ayer tronó toda la noche.

2.Impersonales gramaticalizadas. Con los verbos haber y hacer, (seguidos de CD), o ser, (seguido de atributo), y en singular. Por ejemplo:

Hay mucha gente allí.

Hacía calor en esa habitación.

Dentro de poco será primavera.

Siempre hay que razonar, y fijarse en el significado, no sólo memorizar listados de verbos. Así que no me digáis que «hace un bizcocho», o «ella es bombero» son oraciones impersonales, porque no lo son, ¿veis la diferencia, verdad?

3.Impersonales reflejas. Llevan el pronombre SE, van en singular, y por mucho que busquéis no aparece el sujeto. Por ejemplo:

Se come bien en Lugo.

4.Impersonales eventuales. Dejé para el último lugar las más liosas. El verbo de estas oraciones va siempre en plural, así que ya tenemos la primera diferencia con los otros tipos.

Además, en las impersonales eventuales indicamos que el sujeto es desconocido, indefinido, pero sí tienen sujeto. Por ejemplo:

Llaman a la puerta, ve a abrir.

Entraron  a robar ayer en el garaje.  

En estas oraciones podríamos ver un sujeto omitido ellos, pero como no sabemos ni quién llama a la puerta, ni quién entró en el garaje consideramos que son oraciones impersonales eventuales.

En fin, solo me queda daros un consejo que no tiene nada que ver con la gramática: en la vida hay que tener personalidad, pensar sobre lo que realmente queremos y no dejarse llevar por el entorno y las modas. ¡Ahí os lo dejo para que reflexionéis!

¿Aprender sin esfuerzo?

La publicidad nos promete, entre otras muchas cosas, aprender sin esfuerzo. Pero lo siento, yo no me lo creo, y es más, pienso que esta idea puede hacer mucho daño.

El esfuerzo es fundamental para cualquier aprendizaje y nada se logra sin él. Porque la mejora en cualquier actividad se consigue solo con tiempo, práctica y ganas, es decir, con esfuerzo.

Por ejemplo, a la mayoría de mis alumnos les gustan los videojuegos y pasan gran parte de su tiempo libre jugando. Estoy segura de que para ser bueno en Call of Duty o Minecraft, por ejemplo, hay que poner empeño, que no se consigue sin dedicarle atención y voluntad.

Lo mismo pasa con el deporte, es evidente que hay que entrenar y sacrificarse para ser ciclista, futbolista… incluso a nivel aficionado o piltrafilla.  Yo lo he vivido en el gimnasio, en las primeras clases de step o zumba, en las que hay que seguir una coreografía y se necesita coordinación, todos vamos como patos borrachos moviéndonos a la contra del grupo y sin saber qué hacer con las manos y los pies. Pero con un poco de constancia, después de un tiempo, se sigue la clase y se disfruta muchísimo.

Ejemplo pato desorientado

Porque no hay fórmulas mágicas para conseguir metas rápidamente y sin trabajo. Solo la paciencia, la motivación y el gusto por el esfuerzo ayudan a conseguirlas. Así, creo que la clave para aprender es amar el proceso de aprendizaje. Tal vez sea un poco radical, y en algunos casos difícil de conseguir, pero hay que intentarlo. Estoy segura de que en cualquier materia, si la miramos con un poco de cariño, podemos ver algo que nos agrade.  

Así que con esfuerzo, un poco de concentración, paciencia y ganas, casi siempre se consigue el resultado esperado. Y si no se logra, por lo menos queda la satisfacción de haberlo peleado.

Pero esta idea no está de moda, la publicidad intenta convencernos de que todo es fácil, rápido y sin esfuerzo. Y si nos lo creemos, vamos de cabeza a la frustración y a la infelicidad, porque no es cierto.

Qué interrogativo

Seguimos con la saga del QUE, porque estoy segura de que lo estabais esperando con más ansia que un estreno de Star Wars o de Guardianes de la galaxia.

Ejemplo que interrogativo

Y si necesitáis recordar los episodios anteriores, pinchad en «previously on…»

Qué interrogativo aparece, lógicamente, en oraciones interrogativas directas, que llevan signos de interrogación. Por ejemplo:

¿Qué película verás el fin de semana? Es un DETERMINANTE INTERROGATIVO. Sabemos que es un determinante porque acompaña y modifica al sustantivo película, (que va justo después).

¿Qué te dijo María ayer? Es un PRONOMBRE INTERROGATIVO, sustituye a un nombre, no lo acompaña.

Qué interrogativo también puede aparecer en interrogativas indirectas. Estas son preguntas, pero camufladas, porque no llevan los signos de interrogación. Pero las reconoceréis porque siempre llevan un verbo como preguntar, saber, imaginar. Por ejemplo:

Me pregunto qué libro será más interesante. DETERMINANTE INTERROGATIVO.

No sé qué pasó ayer. PRONOMBRE INTERROGATIVO.

Ahora bien, aprendices de gramática, reconocer la función de QUÉ interrogativo es complicadillo, porque puede realizar varias. Aunque las más frecuentes sean SUJETO o CD. Por ejemplo:

¿Qué dijeron los médicos? QUÉ es CD.

¿Qué pasó allí? QUÉ  es SUJETO

¿A qué estás jugando? A QUÉ es un COMPLEMENTO DE RÉGIMEN O SUPLEMENTO, y QUÉ es su término.

Me preguntaron qué clase estaba libre. QUÉ CLASE es el SUJETO, entonces QUÉ es un DETERMINANTE dentro del SUJETO.  

Como podéis ver, hay que practicar mucho para dominar la magia de la sintaxis.

En resumen, en las oraciones interrogativas, (directas o indirectas), puede aparecer un pronombre interrogativo o un determinante interrogativo QUÉ. Lo reconoceremos por el acento.

¿Cómo formamos palabras nuevas?

La derivación, la composición y la parasíntesis.

Las lenguas, como las personas, crecen o cambian. E igual que nosotros necesitamos ropa nueva de vez en cuando, las lenguas también necesitan palabras nuevas. ¿Y cómo las consiguen?

Las 3 formas más importantes de crear palabras nuevas son la derivación, la composición y la parasíntesis.

1.Derivación: consiste en añadir prefijos, sufijos, (o ambos), a un lexema. Así, conseguimos una palabra derivada. Por ejemplo, libr/ería.

2.Composición: este mecanismo se basa en unir varios lexemas. Por ejemplo, tela/raña, que es una palabra compuesta.  

3.Parasíntesis: este es el procedimiento más lioso. Se considera una mezcla de los dos anteriores, es decir, tiene parte de derivación y parte de composición.

Así, son parasintéticas las palabras formadas por dos lexemas y un sufijo. Por ejemplo, para/caid/ista.

También son parasintéticas las palabras en las que hay un prefijo y un sufijo, que se han añadido al mismo tiempo, es decir, que no son independientes. De este modo, si suprimimos solo uno, la palabra resultante no existe. Por ejemplo, el adjetivo a/niñ/ado es parasintético, porque no existe aniño ni niñado.

En resumen, los procedimientos de creación de palabras más importantes son la derivación, la composición y la parasíntesis, que forman palabras derivadas, compuestas y parasintéticas.

Y para terminar os diré, mis aprendices, que con esto no hemos acabado, porque hay más procedimientos, pero eso lo veremos en otra entrada.

Tipos de homónimos

Seguro que ya sabéis lo que son los homónimos, así que ahora veremos sus clases: homófonos y homógrafos

Los homónimos homógrafos son aquellos que se escriben igual, ya lo indica el sufijo –grafos, (que significa escritura).

Por ejemplo, banda, que puede ser una cinta, como la que lleva siempre el alcalde de los Simpson sobre el pecho. O puede ser un conjunto de personas que se agrupan con un fin, como una banda de música o una banda armada.

Ejemplo homónimos homógrafos

Si os fijáis estos homógrafos también se pronuncian igual. Esto nos lleva al segundo tipo de homónimos.

Los homónimos homófonos son aquellos que tienen la misma pronunciación. Ya nos da una pista el sufijo –fonos, (que significa sonido).

Por ejemplo, la vaca, es un mamífero rumiante, mientras que la baca es un soporte que se pone al coche para transportar algo.  

Y voy a acabar con un trabalenguas para dejaros pensando: en español los homónimos homógrafos son también homófonos, mientras que los homónimos homófonos pueden ser homógrafos o no.  

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar