Deber + infinitivo y deber de + infinitivo

Son dos perífrasis verbales muy frecuentes y muy parecidas a primera vista, (solo las distingue ese “de”),  pero sus significados son diferentes.

Empezaré diciendo que ambas son perífrasis modales, es decir, muestran la actitud del hablante. Ahora explico la diferencia:

Deber + infinitivo indica obligación:

María debe tomar una pastilla diaria para el colesterol y debe comer con poca grasa.

La pobre María está obligada a tomar esa medicación y a hacer una dieta baja en grasa.

Y también indica probabilidad o suposición:

Debe costarle mucho seguir la dieta, porque siempre se queja.

Pero deber de + infinitivo expresa solo probabilidad, (así que es incorrecto emprearla para indicar obligación).

Pedro bosteza todo el tiempo, debe de dormir mal.

Chico bostezando

Aquí estoy imaginando, suponiendo que el pobre Pedro tal vez duerma mal, pero no quiero expresar que Pedro tenga la obligación de dormir mal, claro.

Voy a resumirlo en un esquema, para que sea más fácil de recordar:

Si lo he explicado bien, deberíais de tener o deberías tener las ideas un poco más claras en esta liosa cuestión, (es mi suposición y mi esperanza), porque debo aclarar puntos difíciles de la gramática, (considero que es la obligación de este blog).

Complemento de régimen o suplemento

Es una función sintáctica, empezaremos por ahí, y creo que la más odiada por todos los estudiantes, aunque tampoco se lo merece, pobrecillo…

Emoji triste

Es cierto que es un poco lioso, y la confusión ya empieza con el nombre, porque se puede llamar complemento de régimen, suplemento, e incluso complemento preposicional del verbo.

En fin, vamos al grano, os voy a proponer un método de tres pasos para saber con seguridad si el «sospechoso» que tenéis delante es un complemento de régimen:

1.Comprueba que empieza con una preposición, es decir, que es un sintagma preposicional.

Contábamos con tu ayuda.

María desconfiaba de tu discreción

2.Descarta que sea un complemento circunstancial. Si indica el tiempo, el modo, o el lugar de la acción del verbo… ¡no es un complemento de régimen!

En el debate hablaron de ese asunto

No indica cuándo hablaron, ni dónde, o cómo, o para qué… Así que podemos descartar que sea un circunstancial.

3. Comprueba que ese verbo suele ir con esa preposición.

El profesor insistió en ese punto.  Insistir en algo, ¿es frecuente, verdad?

Todos se arrepintieron de sus delitos. Siempre nos arrepentimos de lo que sea, no nos arrepentimos con, por ejemplo.

Habitualmente, si hay complemento directo no hay complemento de régimen, es decir, normalmente son incompatibles. Pero mucho cuidado, mis aprendices, porque hay algunos verbos que necesitan los dos, por ejemplo:

Confundieron el azucar con la sal. 
Separó al bebé de su padre

En fin, solo una cosa más, identificar el complemento de régimen o suplemento es útil en los exámenes, obviamente, pero también en la vida diaria si queremos evitar el dequeísmo y el queísmo, que son errores muy habituales, (y un poco feos).

Oraciones compuestas subordinadas adverbiales II

Parte 2. Subordinadas adverbiales impropias

Imaginaos por un momento que veis a un amigo o amiga que acaba de llegar de un viaje, y empezáis a preguntarle un montón de cosas: “dónde fue, cuando llegó, si volvería aunque ya conozca el sitio, o para qué fue allí”, es decir, le hacéis un interrogatorio completo. Pues estoy segura de que en esta conversación habrá muchísimas oraciones subordinadas adverbiales.

Personas hablando

Así, todas las oraciones subordinadas adverbiales indican una circunstancia de la acción expresada en la oración principal, y son equivalentes a un complemento circunstancial.

Esto es especialmente claro en las adverbiales propias, porque pueden sustituirse por un adverbio manteniendo su significado, pero es menos claro en las adverbiales impropias.

Las subordinadas adverbiales impropias indican una circunstancia del verbo de la oración principal, indican para qué se hace algo, o el porqué, o en qué situación lo haríamos… Pero no pueden sustituirse por un adverbio.

Supongo que ahora mismo, mis aprendices, ya os sentís desorientados en este caos adverbial, pero con un esquema y unos ejemplos los veréis mejor, ¡seguro!

Distinguimos seis tipos de oraciones compuestas subordinadas adverbiales impropias, subrayo la oración subordinada y marco el nexo en rojo.

Esquema con ejemplos de los tipos de oraciones subordinadas adverbiales impropias

Puede haber más nexos, pero serían equivalentes, así que memorizar uno, (entendiendo su significado, por supuesto), es suficiente para reconocer cualquier tipo de adverbial.

Así que, siguiendo este esquema ya podréis conocer todos los detalles del viaje de vuestro amigo y todos los tipos de subordinadas adverbiales impropias.

Oraciones compuestas subordinadas adverbiales

Parte 1. Subordinadas adverbiales propias

Este es el tercer y último tipo de oraciones subordinadas, y quizás el más polémico en su clasificación y forma de análisis.

Imagen ilustrativa de las oraciones subordinadas

Sí, sí, polémico, porque hay múltiples enfoques y denominaciones en gramática, incluso en la gramática tradicional, (que es la que se suele explicar en los institutos y la que abarca este blog). Así, seguiré la clasificación que considero más habitual, porque mi propósito es divulgativo, como bien sabéis.

Podemos dividir las  subordinadas adverbiales en propias e impropias, (para ver las impropias pincha aquí).

Además, podemos clasificar las propias en otros tres tipos:

Subordinadas adverbiales de lugar. Por ejemplo, iremos de vacaciones donde tú quieras.

Subordinadas adverbiales de tiempo o temporales. Por ejemplo, cuando tengo hambre a media tarde, como una manzana.

Subordinadas adverbiales de modo o modales. Por ejemplo, Pedro cocina cómo lo hacía su abuelo.

Las subordinadas propias indican el dónde, el cuándo y el cómo de la acción de la oración principal. También podrían sustituirse por un adverbio de lugar, tiempo o modo, y veríamos que el significado es muy parecido o equivalente. Así, equivalen a un complemento circunstancial.

Ahora os enseñaré dos trucos para encontrarlas.

Truco 1: preguntar al verbo de la oración principal dónde, cuándo o cómo.

Truco 2: Sustituir la oración subordinada por un adverbio.

Lo veis a continuación con ejemplos:

  • Iremos de vacaciones donde tú quieras.

Truco 1: ¿Dónde iremos de vacaciones?

Truco 2: Iremos de vacaciones allí.

Conclusión: es una oración subordinada adverbial de lugar.

  • Cuando tengo hambre a media tarde, como una manzana.

Truco 1: ¿Cuándo como una manzana?

Truco 2: Hoy como una manzana.

Conclusión: es una oración subordinada adverbial de tiempo.

  • Pedro cocina  como lo hacía su abuelo.

Truco 1: ¿Cómo cocina Pedro?

Truco 2: Pedro cocina así.

Conclusión: es una oración subordinada adverbial de modo.

¿Y cómo analizamos estas oraciones? Como un complemento circunstancial.

Espero,mis aprendices, que cada vez estéis un poco más situados en el espacio, el tiempo y el modo del análisis sintáctico.

La tilde diacrítica

En relación con la morfología y la sintaxis.

Seamos sinceros, la tilde diacrítica es un lío. Y si queremos ser totalmente honestos confesaremos que la tilde, en el más amplio sentido del término, también es liosa. Pero hay que intentar colocarla bien, aunque no sea fácil.

La tilde diacrítica marca la diferencia entre palabras que se escriben igual pero tienen significados diferentes, (porque son palabras distintas, a pesar del parecido). Lo explica muy bien y muy claro, como siempre, la Fundéu

Aquí solo quería poneros un par de ejemplos para que veáis la importancia de identificar la categoría gramatical para colocar bien la tilde diacrítica. Y el truco para hacerlo es fijarse en los vecinos de oración y en el significado del texto.

El perro se pregunta dónde poner la tilde

Así, mi, (sin tilde), es determinante posesivo, y siempre va delante de un sustantivo, indicando quién es su dueño.

Mi coche es blanco.

También es una nota musical, (y un sustantivo).

La soprano desafinó en el mi.

Y , (con tilde) es pronombre personal tónico, así que sustituye a un sustantivo, no lo acompaña.

Lo trajo para .

Y para comprobarlo podemos sustituir mi por un nombre propio:

Lo trajo para Pedro.

Todavía más liosa es la tilde diacrítica de interrogativos y exclamativos. Sobre todo en las oraciones interrogativas indirectas. Os confesaré, mis aprendices, que tengo que respirar hondo y pensarlo dos veces antes de poner estos acentos… Por ejemplo, llevan tilde:

No sé cómo pudo ocurrir.

Me imagino quién lo ha hecho.

Preguntó qué había pasado para averiguar el cuándo y el cómo de ese suceso.

En estos caso, la clave es diferenciar los interrogativos y exclamativos de las conjunciones y pronombres relativos,  (que no es sencillo).

Ayer volví al parque donde nos conocimos  (aquí donde es pronombre relativo).

Dijo que ya lo sabía (que es conjunción).

En resumen,  una lengua es como un inmenso juego de construcción o un puzle, en el que todas las piezas se relacionan. Y lo comparo con un juego, porque creo que  hacer encajar “las piezas” de un idioma es un reto difícil y divertido al mismo tiempo. ¡Ánimo, magos de la gramática!

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