Ya vimos en otra entrada qué es y cómo encontrar una oración subordinada sustantiva. Aquí veremos, paso a paso, cómo analizar una sustantiva de complemento directo.
Nuestro método tiene tres puntos:
1Localizar la subordinada – tiene un nexo o un verbo en infinitivo, gerundio o participio.
2Identificarla como sustantiva – puede sustituirse por un sintagma nominal o un pronombre, (lo que veas más claro).
3Analizar ese sintagma nominal – como si fuese una oración simple, es decir, le hacemos la prueba del CD, (sustituirlo por lo, la, los o las y comprobar que sea equivalente).
Ahora lo vemos con un ejemplo:
Una vez hecho esto, ya llegamos a la apoteosis final: analizar la oración completa.
¡Ahora ya no hay oración compuesta subordinada sustantiva en función de complemento directo que se os resista!
Primero, imaginad un coche y pensad para qué sirve, para qué se usa. Ahora mirad la imagen.
Estamos viendo un uso trasladado de un coche, es decir, lo utilizamos para algo raro, que no es su utilidad principal.
Con los verbos ocurre lo mismo, tienen un uso recto o propio, pero también pueden emplearse para otras cosas, (como el coche de la foto).
Por ejemplo, el presente de indicativo indica una acción que se desarrolla en el momento en que se habla, ese es su uso recto. Pero también puede indicar tiempo pasado o futuro, esos serían sus usos trasladados.
Otro uso trasladado muy habitual está relacionado con la cortesía. Así, para resultar más educados al pedir algo o dar una orden, sustituimos el presente o el imperativo por otros tiempos, por ejemplo:
En resumen, un coche es un medio de transporte, uso recto, pero lo podemos transformar en un adorno del jardín, uso trasladado. Ocurre lo mismo con los tiempos verbales, podemos emplearlos para expresar otros valores, otras ideas, sería una forma de reciclarlos, ¿verdad que es precioso?
Cómo clasificar las palabras según sus características.
¿No guardamos las cucharas en el mismo cajón que las camisas, verdad? Porque tenemos claro que son diferentes y que no se usan para lo mismo. Tampoco las compramos en la misma tienda.
Pues las palabras también podrían organizarse en cajones, pero las organizamos en categorías gramaticales, que son las distintas clases de palabras según sus características.
Así, las principales categorías gramaticales son:
Ya veis que las he agrupado en dos “secciones” diferentes, porque es importante fijarse en si son variables o invariables para poder distinguirlas.
Aunque todo tiene su dificultad, no es demasiado difícil identificar un sustantivo, (casa, amigo, nube…), un adjetivo, (grande, sabia, bonito…), o un verbo, (saltar, comer, dormir…).
Pero el lío empieza con palabras muy parecidas pero que tienen diferentes categorías gramaticales. Lo veis en tres oraciones:
Así, en la primera oración muchos acompaña y determina al sustantivo estudiantes. En la segunda, sustituye a un sustantivo, y en la tercera, mucho modifica al verbo, (y es invariable, no tiene singular ni plural).
En resumen, tened cuidado y no metáis las camisas en el cajón de las cucharas.
Ya sabéis que en este blog, de vez en cuando, nos pasamos al lado oscuro, nos ponemos sanguinarios y despedazamos a alguien. En otra entrada, nuestra víctima fue el sustantivo, y aquí le toca «sufrir» al verbo.
Empezaremos viendo qué partes tiene:
Lexema o raíz: aporta el significado léxico, se repite en todos todas las formas del mismo verbo. Por ejemplo, cant-ábamos, cant-aron, cant-asen…
Vocal temática: es una vocal pegada al lexema, indica la conjugación del verbo. Por ejemplo, cant-a-bamos, com-e-rían, escrib-i-rás.
Morfema flexivo de modo, tiempo y aspecto. Como su nombre indica, expresa el modo, tiempo y aspecto del verbo. Por ejemplo, en salta-ba-n, gracias a «-ba-» vemos que es un pretérito imperfecto de indicativo.
Morfema flexivo de número y persona. Su presencia o su ausencia nos indica si está en 1ª, 2ª o 3ª persona del singular o plural. Por ejemplo, bebería-mos.
Ahora veremos cómo encontrar estas partes.
El infinitivo os ayuda a encontrar el lexema y la vocal temática. Así, si suprimís -ar, -er o –ir, ya sabéis el lexema, y la vocal que queda ahí pegadita es la vocal temática.
La vocal temática puede ser –a-, –e– o –i-, (y en algunos tiempos es –ie-, por ejemplo, com-ié-semos).
¿Y los trocitos que nos quedan? Lo veis en un ejemplo, marco en azul el morfema flexivo de modo, tiempo y aspecto, marco en rojo el morfema flexivo de número y persona.
El morfema modo, tiempo, aspecto se mantiene en todo el tiempo, y el morfema número persona en todas las personas. Hay alguna variante, pero no quiero complicar más el asunto, mis aprendices. Aunque sí quiero deciros una cosa más, los verbos también pueden ser palabras derivadas, así que pueden tener prefijos y sufijos, (reordenar, sobrevivir…),no lo olvidéis.
Ya suena a vicio, ¿verdad?, y realmente lo es. El dequeísmo es el uso incorrecto de la preposición dedelante de la conjunción que.
Así, no son correctas oraciones como:
Y ahora os preguntaréis cómo se puede evitar el dequeísmo, cómo estar seguros de donde colocar o no ese de vacilón.
La solución, como casi siempre, está en la sintaxis, y, como casi siempre, no es sencilla.
Podría deciros, por ejemplo, que nunca hay que poner de delante de oraciones subordinadas sustantivas de complemento directo, de sujeto, ni de atributo.
También os diría que hay que poner de delante de algunas oraciones subordinadas sustantivas en función de complemento de régimen o suplemento.
Pero si todavía no domináis la sintaxis, (y tenéis cierto oído o sois hablantes nativos), podéis hacer otro truco: sustituir la oración subordinada por un un sustantivo, porque así es más fácil ver si hay que poner de o no.
Realmente, mis aprendices, me gustaría daros un truco más simple, más fácil, pero a veces no lo hay. Los idiomas son muy ricos y llenos de matices, por lo que su estudio no es fácil, pero ahí está el reto y la magia de aprender un idioma, incluso el propio.
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