¿Solo palabras?

Algunos nutricionistas dicen que somos lo que comemos. Podemos estar de acuerdo con la expresión, o verla excesiva, pero está claro que hay una relación entre la forma de comer y la salud. Es evidente que si todos los días nos ponemos morados a hamburguesas y pizzas, nuestra salud se resentirá.

Y os preguntaréis qué hago hablando de comida en este blog. Pues nada, porque de lo que quiero hablar es de palabras, (esto es un blog de gramática, no de cocina).

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Tal vez podríamos decir que somos nuestras palabras. O tal vez sea un poco exagerado… Pero está claro que nos comunicamos con ellas: hablamos con los demás seres humanos, hablamos con nuestras mascotas, incluso hablamos solos.

Si os fijáis, hay muchísimos refranes y frases hechas sobre ellas: “A buen entendedor, pocas palabras bastan”, “te doy mi palabra de honor”, “a palabras necias, oídos sordos”, “palabras mágicas”… Muestra de que tradicionalmente se le da mucha importancia a la palabra.

Con las palabras acariciamos, con ellas amamos, damos cariño y consolamos. Sobre todo ahora que no debemos tocarnos. Nuestras palabras llegan a aquellos que queremos y que están lejos, porque trascienden el espacio y el tiempo.

Cuidemos nuestras palabras para que expresen lo que realmente sentimos y para que sean una forma de entendernos mejor a nosotros mismos y al mundo.  

¿Son solo palabras? No lo creo.

Perífrasis verbales: ofertón de verbos

No os dejéis asustar por el nombre, es más fácil de lo que parece: una perífrasis verbal es un compuesto de dos verbos que funcionan como uno solo.

¿Y qué pinta tiene una perífrasis?

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Pues el primer verbo está en forma personal, es decir, en 1ª, 2ª o 3ª persona de cualquier tiempo. Y el segundo verbo está en infinitivo, gerundio o participio. En el medio puede haber un enlace, (o no…)

Os pongo unos ejemplos:

Mañana voy a repasar el examen toda la tarde. Me pondré a estudiar a las 4, y luego seguiré trabajando hasta la hora de cenar.

Además, debéis fijaros en que el primer verbo, (que es el auxiliar), pierde parte de su significado. Lo veréis mejor con otro ejemplo:

Tengo una bicicleta nueva: aquí tener es sinónimo de poseer, que es su significado habitual.

Tengo que ir al dentista: aquí tener es el auxiliar de la perífrasis, y su significado no tiene nada que ver con poseer, sino que los dos verbos juntos expresan la obligación de ir.

Así, veis que al unir los dos verbos aparece, (mágicamente), un significado nuevo de obligación.

En resumen y como truco para acordaros, las perífrasis verbales son el 2 en 1 de los verbos: compras uno, te llevas dos, y además te regalamos un plus de significado.

Homonimia

Las relaciones entre humanos son complicadas, ya lo sabéis: a veces discutimos, no nos entendemos… Pues las relaciones entre los significados de las palabras tampoco son fáciles, y debemos tener las ideas claras para evitar los malentendidos y los disgustos.

Ya hemos visto la polisemia, la sinonimia y la antonimia. Hoy veremos la homonimia, que es un poco liosa.

Son homónimas dos palabras diferentes, con distinto significado y  origen, pero que se pronuncian o se escriben igual. Por ejemplo, monitor.

Ejemplo monitor

Podemos tener un monitor en el gimnasio, (que nos hace sudar y nos manda cientos de sentadillas). Esta palabra viene del latín “monitor-oris”.

Podemos tener un monitor en casa, que forma parte de nuestro equipo informático, y esta palabra viene del inglés “monitor”.

Ya lo veis, en realidad son dos palabras distintas, con significados y origen diferentes, por eso en el diccionario aparecen en dos entradas.

Y tengo que deciros algo más, hay dos tipos de homónimos, pero eso os lo explicaré otro día.

Muros de teléfonos

Cuando un año acaba, tendemos a reflexionar sobre lo vivido en ese tiempo. Sentimos el deseo de echar un último vistazo al año que termina, antes de empezar el siguiente.  

Gif perro pensando

¿Y qué podríamos decir del 2020? ¡De todo!

Aunque aquí sólo voy a compartir una de las muchas reflexiones que hice, (igual que vosotros, imagino), durante el confinamiento: somos adictos a los móviles.

Allá por marzo, cuando tuvimos que quedarnos en casa y sólo podíamos salir para las gestiones esenciales, empecé a ver desde mi ventana que los afortunados que tenían perro y podían pasear con él no paraban de mirar su teléfono.

Me dejó impresionada. Estábamos confinados, obligados a pasar todo el día encerrados, y dedicábamos esos pocos minutos en que podíamos salir a mirar el móvil.

Hace tiempo que me fijo en esto: cuando voy en autobús nadie levanta los ojos hacia nadie, ni mira por la ventanilla, porque todos van pendientes de sus pantallas. Si salgo a caminar, veo gente que pasea con los ojos puestos en el teléfono todo el tiempo, incluso conduciendo algunos no pueden dejar de mirar su móvil.

El teléfono, por definición, es un medio de comunicación, no deberíamos transformarlo en un medio de incomunicación.

Debería servir para acercarnos a aquellos que están lejos, pero sin olvidar a los que tenemos delante. Debería ser una ventana a otros mundos, pero sin olvidar el mundo ante nuestros ojos. No deberíamos utilizarlo como un muro para separarnos. Y esto me lleva a un poema de KAVAFIS que me acompaña desde hace muchos años, “Murallas”:

Poema "Murallas"

Y vosotros, ¿qué reflexiones hicisteis durante el confinamiento?, ¿estáis de acuerdo conmigo en que los móviles pueden construir muros? ¡Cuéntamelo en un comentario o en el Facebook!

Oración subordinada sustantiva

Ya sé que para muchos de vosotros la sintaxis es como una enfermedad dolorosa y larga. Pero no debería ser así, mis aprendices.

Si le dedicáis un poquito de atención, si intentáis entenderla de verdad, si le ponéis un poco de cariño no debería ser tan desagradable.

Pero bueno, intentaré ir al grano, (o a la hierba del jardín, como veréis).

Empezamos con la siguiente oración simple:

Ejemplo oración simple

Vemos que hay un sintagma nominal, (cuyo núcleo es un sustantivo), haciendo la función de CD, es decir, el sintagma nominal hace el trabajo de CD.

Ahora vamos con una oración compuesta:

Oración compuesta

Vemos que también hay un CD, pero aquí el trabajo de CD lo realiza una oración subordinada sustantiva.

El trabajo es el mismo, ser CD, pero lo puede hacer un sintagma nominal o una oración subordinada sustantiva.

Voy con las comparaciones que tanto me gustan: si tengo que realizar el trabajo de cortar la hierba, puedo hacerlo con una hoz o con un cortacesped, son dos formas de hacer la misma tarea.

Pues bien, como ya habréis imaginado, el sintagma nominal es la hoz y la oración subordinada sustantiva es el cortacesped.

Por esta razón, el truco para reconocer una oración subordinada sustantiva es sustituirla por un sintagma nominal, o un pronombre, y ver que las oraciones resultantes son equivalentes.

Pedro quiere que yo compre unas manzanas.

Pedro quiere una cosa.

Pedro quiere eso.

Es decir, probamos a cambiar el cortacesped por la hoz, vemos que conseguimos cortar la hierba, y nos quedamos supersatisfechos con el trabajo bien hecho.

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Y si todavía tenéis energía para seguir segando, perdón, analizando oraciones, leed esta entrada sobre el análisis de la subordinada sustantiva de CD.

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