Interfijos y cojines

¡Volvemos a despedazar palabras!

Cuando separamos en trocitos un pobre sustantivo, descubrimos que tiene un lexema, y puede tener prefijos, sufijos o morfemas flexivos de género y número.

Pues bien, mis aprendices, también puede tener un interfijo, que es un pequeño elemento de enlace, (como un relleno), entre el lexema y el sufijo.

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Así, para que el lexema y el sufijo estén más cómodos, ponemos un cojín en el medio. Por ejemplo, en carnicero, el interfijo es -ic-.

Otros ejemplos de interfijos son:

Polv-ar-eda

Pan-ad-ero

Pedr-eg-al

Y como siempre, debemos razonar y comprobar lo que hacemos: pensamos en otras palabras con esos mismos lexemas y sufijos y vemos que el interfijo no aparece en ellas, y que es, efectivamente un cojín para poner en el medio.

Que pronombre relativo, ¿qué hace?, ¿cómo lo encuentro?

Que pronombre relativo aparece en las oraciones subordinadas adjetivas.

Y el truco para encontrarlo es darle una patada al QUE para que desaparezca, poner en su sitio EL CUAL, LA CUAL, LOS CUALES o LAS CUALES, y comprobar que la oración resultante sea equivalente.

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Por ejemplo:

Ya tengo los libros que leeré este trimestre.

Ya tengo los libros los cuales leeré este trimestre.

Si os fijáis, QUE Y LOS CUALES están sustituyendo a un elemento anterior que llamaremos antecedente, en nuestro ejemplo es LOS LIBROS .

Encontrar un QUE pronombre relativo no es difícil, mis aprendices, pero descubrir qué función desempeña puede ser un poco más lioso. Porque puede ser sujeto, CD, complemento de régimen, (o suplemento), complemento circunstancial… Pero no os asustéis demasiado, casi siempre es sujeto o CD, aunque eso lo veremos en otro  post.

Que conjunción, ¿cómo lo encuentro?, ¿y su función?

Para reconocer un QUE CONJUNCIÓN debéis fijaros en la oración en la que está. Aparece al principio de una oración subordinada sustantiva o adverbial. Ya sabéis que pongo comparaciones un poco locas, así que ahí va una: QUE CONJUNCIÓN sería la puerta de entrada a la oración subordinada sustantiva o adverbial.

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Lo veréis más claro con ejemplos:

→Habitualmente, está en una oración subordinada sustantiva, (esto es muy, muy  frecuente). Por ejemplo:

•María quiere que le traigas sus cosas mañana.

•A Pedro le encanta que sus amigos le regalen libros.

•No contaba con que llegases antes del miércoles.

•Nos dijeron que el concierto era a las 10.

→A veces, QUE CONJUNCIÓN aparece en una oración subordinada adverbial. Este caso es más raro. Por ejemplo:

•Corrimos tanto, que llegamos antes de tiempo.

•Vendrá seguro, que lo prometió.

→Y QUE CONJUNCIÓN también puede aparecer en las estructuras comparativas

•Es más alto que su primo.

•El tren es menos rápido que el autobús.

Y dejé para el final, mi aprendiz de mago, la parte más fácil, indicar la función del QUE CONJUNCIÓN: es NEXO.

Tipos de «que»

Trucos para identificar los valores de que y qué.

Este es uno de los grandes trucos que un mago debe dominar, sobre todo si quiere hacer la selectividad con éxito.

Para empezar, tengo una mala noticia para vosotros: el QUE es un «cambiaformas» muy revoltoso, así que debéis estar muy atentos para que no os engañe.

Primero, veremos bajo que formas puede aparecerse nuestro misterioso QUE en las noches de luna llena y en los textos.

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O lo que es lo mismo, cómo analizar morfológicamente QUE

1. Conjunción. Para saber más pincha aquí.

2. Pronombre relativo. Te lo explico en esta entrada.

3. Pronombre o determinante interrogativo. Aprende cómo reconocerlo aquí.

4. Pronombre o determinante exclamativo

5. Adverbio exclamativo

No olvidéis, mis aprendices, que analizar morfológicamente, indicar la categoría gramatical y señalar la unidad es lo mismo.

Ahora voy a daros un ejemplo de cada tipo de QUE.

1. Conjunción: Quiero que me traigas un libro

2. Pronombre relativo: Me gustó la película que vimos ayer

3.Pronombre interrogativo: ¿Qué dijo María ayer?

4. Determinante exclamativo: ¡Qué frío hace aquí!

5. Adverbio exclamativo: ¡Qué guapo estás!

Aclarado esto, debo advertiros que para poder analizar morfológicamente el QUE debemos fijarnos en sus vecinos, es decir, en la oración en la que aparece. Pero esto lo dejo para otra entrada, para ir poco a poco, y no agobiar a nadie.

Segmentar o despedazar un sustantivo

Analizar morfológicamente una palabra es indicar su categoría gramatical, y también indicar qué partes la componen. Por lo que es bastante habitual que os pidan que segmentéis palabras.

Así que hoy, de la mano del gran Tolkien, nos adentraremos en el mundo oscuro y tenebroso de Mordor para buscar un orco sanguinario y dispuesto a despedazar a un pobre e indefenso sustantivo.  ¡Vamos a hacer una masacre!

Ejemplo orco despedazador sustantivo
Elti Meshau at Pexels

Para empezar a trocear, antes debemos saber qué partes puede tener un sustantivo.

Lexema o raíz: es el núcleo de la palabra, la parte más importante. Lo encontramos en toda la familia léxica.

Morfemas: hay dos tipos

1.Morfemas flexivos, que indican el género y el número.

2.Morfemas derivativos, con los que formamos palabras nuevas. Pueden ser:

                2.1. Prefijos: van antes del lexema

                2.2. Sufijos: van después del lexema

Ya sabemos las partes, ahora tenemos que encontrarlas. Lo veréis con un ejemplo.

La palabra inmoralidades.

In-moral-idad-es

Vamos a ver, paso a paso, cómo se hace :

Primero pensamos lo que significa, (algo que se opone a la moral), para ver de qué palabra viene, porque hay que buscar el origen en una palabra parecida y con relación de significado. Viene de la palabra moral, ¿verdad?

A continuación, buscamos otras palabras de su misma familia: amoral, inmoral, desmoralizar… Y vemos que el trozo que siempre se mantiene es «moral». Así que ese será el lexema.

Luego vemos qué queda a un lado y a otro del lexema.

In: es un morfema derivativo prefijo, (lo encontramos en otras palabras y en todas aporta el significado de contrario a, por ejemplo, incomprensión).

Idad: es un morfema derivativo sufijo. Al añadir «idad» a la palabra moral se forma una palabra nueva, diferente. También podemos encontrarlo en otras palabras como jugosidad, por ejemplo, y en todos los casos sirve para formar sustantivos con la idea de cualidad.

Es: es un morfema flexivo de número plural. Lo comprobamos porque si lo suprimimos la palabra pasa a singular. Así que ya hemos despedazado a nuestra víctima, y sin salpicar sangre, ¿o tal vez sí…?

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Y si ahora queréis seguir con un verbo, pinchad aquí.

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