Campo semántico y familia léxica

Definición y diferencias

En verano, con el calor, apetece pasar más tiempo al aire libre, tenemos ganas de ir a la playa o al campo. Por eso en esta entrada os invito a venir conmigo de excursión a un campo especial, ¡al campo semántico!

Familia en el campo

Campo semántico es un conjunto organizado de palabras que se relacionan por su significado, es decir, que tienen algunos rasgos de significado, (o semas), en común, y otros diferentes. Por ejemplo:

Calzado: chancla, bota, zapatilla, zapato, katiuska…

Vehículos: coche, moto, bicicleta, patinete…

Si os fijáis, las palabras de un campo semántico deben tener la misma categoría gramatical, así que son intercambiables en un mismo contexto. Por ejemplo, puedo decir ayer alquilé una bicicleta, o ayer alquilé un coche.

A veces se confunde el campo semántico con la familia léxica, aunque son totalmente diferentes. Además, el primero es un concepto semántico, y el segundo morfológico. Sigo con otra definición.

Familia léxica es un conjunto de palabras que tienen el mismo lexema. Puede incluir sustantivos, adjetivos, verbos… Por ejemplo:

Libro, librería, librero, libreta, librillo.

Amor, amar, amorío, desamar, amante, amado.

Así, si a un lexema le añadimos prefijos y sufijos, formaremos su familia léxica.

En resumen, el campo semántico agrupa palabras de la misma categoría gramatical relacionadas por su significado. Y la familia léxica agrupa palabras que tienen el mismo lexema, es decir, que derivan de la misma palabra primitiva.

Diferenciar valores de SE

Truco para no confundirse

Los valores de SE y los billetes son parecidos, así que con poca luz o si estamos despistados podemos confundirlos. Siempre con ruinosas consecuencias.

Foto billetes

Antes de nada, vamos a poner un poco de luz sobre los siete valores de SE. Si necesitas repasarlos, pincha aquí.

Si ya te los sabes, pero te lías al diferenciarlos en un ejercicio práctico… Sigue leyendo, voy a darte un truco buenísimo.

Mi consejo es que busques el sujeto, y a continuación vayas descartando valores de SE.

Así, si buscas el sujeto, pero no lo encuentras por ningún sitio, la oración será IMPERSONAL REFLEJA.

Si encuentras el sujeto, fíjate si realiza la acción o no. Porque ya sabes que cuando el sujeto está ahí parado, sin hacer nada,  la oración es PASIVA REFLEJA.

Si el sujeto es singular, o solo hay uno, nunca será una oración RECÍPROCA, (que implica varios sujetos realizando una acción de manera mutua).

Fijarse en el sujeto también ayuda a ver si realiza la acción y la recibe, en ese caso la oración será REFLEXIVA.

Ahí van tres ejemplos:

Ejemplos impersonal, pasiva y recíproca

Y así, descartando, descartando… tus opciones se van reduciendo. En resumen, mis detectives sintácticos, seguid el consejo de Sherlock Holmes.

Sherlock Holmes

Si descartáis lo imposible, lo que quede, debe de ser verdad.

Oración subordinada adjetiva sustantivada

En sintaxis, si estás atento, puedes descubrir algunos seres extraordinarios, así que abre bien los ojos para poder verlos.

Estoy hablando de la oración compuesta subordinada adjetiva sustantivada, el centauro de las subordinadas, mitad adjetiva, mitad sustantiva.

Centauro

Estas oraciones tienen características comunes con las oraciones adjetivas y otras con las sustantivas, están a medio camino entre ambas. Pongo un ejemplo:

Los que acaben el examen levantarán la mano.

Para empezar, siempre tienen un pronombre relativo que realiza una función, como las oraciones adjetivas, pero no tienen antecedente, porque el sustantivo al que se refieren está omitido.

Los que acaben el examen levantarán la mano

Y estas subordinadas realizan una función en la oración principal, como las oraciones subordinadas sustantivas. Analizo una para que lo veáis más claro.

Los que acaben el examen levantarán la mano

En resumen, la oración subordinada adjetiva sustantivada tiene características comunes con las oraciones adjetivas (el pronombre relativo), y con las sustantivas, (realiza una función en la oración principal), por eso son criaturas especiales, mágicas, como los centauros.

Análisis de la oración simple

Primeros pasos para analizar sintácticamente una oración

El jefe de la oración es el verbo, eso deberíamos tenerlo claro, ¿verdad? Es más, si no hay verbo, no hay oración.

Entonces, para analizar sintácticamente, lo primero que tenemos que hacer es buscar el verbo, que es el jefe, y luego buscaremos su sujeto, que ya sabemos hacerlo, ¿o no?

El siguiente paso es marcar el predicado, que está formado por el verbo y sus complementos, ¡vaya!, el capitán y el resto del equipo.

Dentro del predicado, debemos tener cuidado de diferenciar bien cada sintagma, (o grupo o frase, es lo mismo), es decir, cada conjunto de palabras que realizan una única función. Yo veo los sintagmas como ladrillos o piezas de Lego, que podemos separar, mover y cambiar de sitio.  

Y ahora viene la gran pregunta, ¿qué puedo encontrarme en el predicado?, ¿cuáles son los complementos del verbo?

Lo pongo en una tabla.

La sintaxis es como una investigación, debemos convertirnos en policía científica para descubrir quién es quién mediante pruebas. Y solo así, ciñéndonos a estas pruebas, descubriremos quién es el complemento directo, indirecto, complemento de régimen… y el asesino, claro.

La guerra de las faltas

Aunque soy una persona pacífica y estoy firmemente convencida de que nunca hay que escoger el camino de la violencia, este trimestre estoy en guerra, ¡en guerra con las faltas de ortografía!

Tanque para la guerra de las faltas

Tanto los padres como los profesores estamos preocupados por la cantidad de faltas que vemos. Son tiempos difíciles, vivimos rápido y escribimos rápido, así llenamos nuestros wasaps de errores y abreviaturas locas. De este modo, aunque no queramos, transmitimos la idea de que da igual escribir que o k.  

Así que este trimestre, en 1º de la ESO, he cogido mis armas, he planeado mi estrategia y… ¡al ataque!, ¡he declarado la guerra!

Todas las semanas pongo de fondo de pantalla en mi ordenador unas oraciones que contengan las palabras que quiero trabajar. Así, cada vez que conecto el portátil a la pizarra digital, mis soldados ven esas palabras difíciles, (que también cuelgo en el aula virtual).

Bomba de la semana

A lo largo de la semana, entonces, los estudiantes crearán oraciones con esas palabras y me las enviarán por mensaje. Si son correctas, ¡genial!, y si no lo son me las enviarán de nuevo corregidas.

Es una idea sencilla, lo sé, pero creo que a veces son las que mejor funcionan. De este modo, trabajamos la ortografía de manera transversal, no solo en ejercicios específicos, (que también son necesarios y se harán).

También estoy viendo que mandar la actividad por mensaje en el aula virtual, hace que resulte más actual, más cercano a los estudiantes y que les dé menos pereza, ¡es como wasapear con la profe!

Además, todos nos estamos divirtiendo mucho con la metáfora de la guerra. Por ejemplo, si hay algún error, la bomba no explota y hay que volver a lanzarla, y si todas las palabras son correctas es un bombazo, (no sé, me están dando ganas de conseguir un casco para ir al colegio…).

Y por supuesto, habrá recompensas para aumentar la moral de mis tropas . Aquellos valientes que lancen todas las bombas recibirán una medalla al valor y el premio de no ser penalizados en el examen si se les escapa alguna falta, (esta idea ha gustado mucho en clase, os lo podéis imaginar).

En fin, os dejo, porque estoy en guerra y tengo que preparar la bomba que lanzaré esta semana.

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