Oración subordinada sustantiva

Ya sé que para muchos de vosotros la sintaxis es como una enfermedad dolorosa y larga. Pero no debería ser así, mis aprendices.

Si le dedicáis un poquito de atención, si intentáis entenderla de verdad, si le ponéis un poco de cariño no debería ser tan desagradable.

Pero bueno, intentaré ir al grano, (o a la hierba del jardín, como veréis).

Empezamos con la siguiente oración simple:

Ejemplo oración simple

Vemos que hay un sintagma nominal, (cuyo núcleo es un sustantivo), haciendo la función de CD, es decir, el sintagma nominal hace el trabajo de CD.

Ahora vamos con una oración compuesta:

Oración compuesta

Vemos que también hay un CD, pero aquí el trabajo de CD lo realiza una oración subordinada sustantiva.

El trabajo es el mismo, ser CD, pero lo puede hacer un sintagma nominal o una oración subordinada sustantiva.

Voy con las comparaciones que tanto me gustan: si tengo que realizar el trabajo de cortar la hierba, puedo hacerlo con una hoz o con un cortacesped, son dos formas de hacer la misma tarea.

Pues bien, como ya habréis imaginado, el sintagma nominal es la hoz y la oración subordinada sustantiva es el cortacesped.

Por esta razón, el truco para reconocer una oración subordinada sustantiva es sustituirla por un sintagma nominal, o un pronombre, y ver que las oraciones resultantes son equivalentes.

Pedro quiere que yo compre unas manzanas.

Pedro quiere una cosa.

Pedro quiere eso.

Es decir, probamos a cambiar el cortacesped por la hoz, vemos que conseguimos cortar la hierba, y nos quedamos supersatisfechos con el trabajo bien hecho.

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Y si todavía tenéis energía para seguir segando, perdón, analizando oraciones, leed esta entrada sobre el análisis de la subordinada sustantiva de CD.

Interfijos y cojines

¡Volvemos a despedazar palabras!

Cuando separamos en trocitos un pobre sustantivo, descubrimos que tiene un lexema, y puede tener prefijos, sufijos o morfemas flexivos de género y número.

Pues bien, mis aprendices, también puede tener un interfijo, que es un pequeño elemento de enlace, (como un relleno), entre el lexema y el sufijo.

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Así, para que el lexema y el sufijo estén más cómodos, ponemos un cojín en el medio. Por ejemplo, en carnicero, el interfijo es -ic-.

Otros ejemplos de interfijos son:

Polv-ar-eda

Pan-ad-ero

Pedr-eg-al

Y como siempre, debemos razonar y comprobar lo que hacemos: pensamos en otras palabras con esos mismos lexemas y sufijos y vemos que el interfijo no aparece en ellas, y que es, efectivamente un cojín para poner en el medio.

Antonimia

Todos sabéis que los ántonimos son contrarios: frío-caliente, amor-odio… Pero lo que tal vez no tengáis tan claro es que hay tres tipos.

Antónimos graduales: como su nombre indica, admiten puntos intermedios. Por ejemplo, frío y calientes, porque existe el grado templado.

Antónimos complementarios: la existencia de uno, implica que el contrario no puede existir. Por ejemplo, vivo y muerto.

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Porque los no muertos, como los vampiros o los zombies, sólo existen en la literatura y en la pantalla, así que no los tendremos en cuenta.

Antónimos recíprocos: la existencia de uno, implica la existencia del otro. Por ejemplo, para que alguien sea padre, debe tener un hijo. Comprar y vender también son antónimos recíprocos.

Que pronombre relativo, ¿qué hace?, ¿cómo lo encuentro?

Que pronombre relativo aparece en las oraciones subordinadas adjetivas.

Y el truco para encontrarlo es darle una patada al QUE para que desaparezca, poner en su sitio EL CUAL, LA CUAL, LOS CUALES o LAS CUALES, y comprobar que la oración resultante sea equivalente.

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Por ejemplo:

Ya tengo los libros que leeré este trimestre.

Ya tengo los libros los cuales leeré este trimestre.

Si os fijáis, QUE Y LOS CUALES están sustituyendo a un elemento anterior que llamaremos antecedente, en nuestro ejemplo es LOS LIBROS .

Encontrar un QUE pronombre relativo no es difícil, mis aprendices, pero descubrir qué función desempeña puede ser un poco más lioso. Porque puede ser sujeto, CD, complemento de régimen, (o suplemento), complemento circunstancial… Pero no os asustéis demasiado, casi siempre es sujeto o CD, aunque eso lo veremos en otro  post.

Que conjunción, ¿cómo lo encuentro?, ¿y su función?

Para reconocer un QUE CONJUNCIÓN debéis fijaros en la oración en la que está. Aparece al principio de una oración subordinada sustantiva o adverbial. Ya sabéis que pongo comparaciones un poco locas, así que ahí va una: QUE CONJUNCIÓN sería la puerta de entrada a la oración subordinada sustantiva o adverbial.

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Lo veréis más claro con ejemplos:

→Habitualmente, está en una oración subordinada sustantiva, (esto es muy, muy  frecuente). Por ejemplo:

•María quiere que le traigas sus cosas mañana.

•A Pedro le encanta que sus amigos le regalen libros.

•No contaba con que llegases antes del miércoles.

•Nos dijeron que el concierto era a las 10.

→A veces, QUE CONJUNCIÓN aparece en una oración subordinada adverbial. Este caso es más raro. Por ejemplo:

•Corrimos tanto, que llegamos antes de tiempo.

•Vendrá seguro, que lo prometió.

→Y QUE CONJUNCIÓN también puede aparecer en las estructuras comparativas

•Es más alto que su primo.

•El tren es menos rápido que el autobús.

Y dejé para el final, mi aprendiz de mago, la parte más fácil, indicar la función del QUE CONJUNCIÓN: es NEXO.

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