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10 ejemplos de oración subordinada adverbial causal

1. No puedo bañarme en la piscina, pues olvidé el bañador.

2.Ahora tienes hambre porque has desayunado muy poco.

3.El presidente no irá, puesto que tiene un compromiso en el extranjero.

4.Como tengo alergia al pelo, no puedo tener gato.

5.Tengo que pedir cita con el médico, ya que me encuentro mal.

6.Los chicos no han ido a la fiesta debido a que tenían un examen.

7.Tráeme un kilo de harina, por favor, porque se me ha acabado.

8.No llegaron a tiempo, que perdieron el avión.

9.Probaré ese restaurante, ya que tiene muy buenas reseñas en Google.

10.Me voy a la cama, puesto que tengo mucho sueño.

¿Quieres aprender más sobre estas oraciones subordinadas adverbiales? Pincha aquí.

10 ejemplos de oración pasiva refleja

1.La naranja se come sin piel.

2.Tranquilo, tus problemas se resolverán pronto.

3.En esa tienda se alquilan bicis para pasear por la ciudad.

4.Aquí se levantaba la persiana todos los días.

5.Se está desarrollando un antídoto en el laboratorio.

6.Se imprimieron muchas copias de ese documento.

7.Tu casa se ha pintado recientemente.

8.El cuadro se ha vendido por 1000 euros.

9.En el resumen se destacarán los puntos fundamentales de la conferencia.

10.Para esa receta se pelan las patatas.

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Palabra tabú y eufemismo

Un tabú es una palabra que no queremos decir. Por ejemplo, en la saga de Harry Potter nadie se atreve a decir el nombre de Lord Voldemort, todos lo evitan.

Del mismo modo, en semántica podemos decir que una palabra tabú es aquella que suena excesivamente fuerte, poco educada o inadecuada por algún motivo y los hablantes prefieren no pronunciar.

Así, nace el eufemismo, es decir, una palabra más suave, menos ofensiva, que sustituye la expresión tabú que se quiere evitar. Volviendo a Harry Potter, el eufemismo para referirse a Voldemort es Quien tú sabes o El que no debe ser nombrado. Si ahora mismo sientes nostalgia del mundo mágico de Hogwarts, pincha aquí.

Volviendo a la vida cotidiana (y sin magia), podemos ver que hay muchísimos ejemplos de esto, además, los encontramos en campos muy diversos.

Por ejemplo, son habituales los tabús relacionados con la muerte: morir se sustituye por fallecer o pasar a mejor vida.

También hay muchos tabús relacionados con la imagen o la edad. Así, en vez de decir feo, decimos poco agraciado; en vez de gordo, ancho o fuerte; también sustituimos vejez por tercera edad.

Generalmente, evitamos muchas palabras relacionadas con el cuerpo humano y el sexo. Por ejemplo, mucha gente evita decir culo y prefiere decir trasero o pompis.

Por otro lado, en el entorno laboral resulta habitual utilizar eufemismos como reducción de personal o reestructuración de plantilla para evitar hablar de despidos.

Y podríamos seguir y seguir con más ejemplos… Seguro que vosotros, mis aprendices de magos, ya tenéis en mente un montón de tabús y eufemismos.

Por último, ya sabéis que todos nuestros textos deben ser adecuados, (si necesitas repasar la adecuación pincha aquí). Así, debemos emplear eufemismos para ajustar nuestras palabras a la situación, al interlocutor o al tema, pero no debemos emplearlos excesivamente o a lo loco. Siempre hay que tomarse en serio las palabras y los conjuros, que tienen importantes efectos secundarios.

El adverbio

Lo primero que hay que saber del adverbio es que es una palabra invariable, es decir, no podemos cambiarle el género ni el número.

A partir de aquí ya tenemos que meditar con más calma sobre el tema.

Podemos decir que los adverbios expresan tiempo, lugar, modo, cantidad, afirmación, negación y duda y por eso, tradicionalmente, se han clasificado por su significado en estos siete tipos. Os pongo ejemplos:

Clasificación adverbios

Esta clasificación es fácil, y muchos profesores la seguimos usando, pero también es verdad que en algunos casos es un poco ambigua y demasiado abierta. Por ejemplo, el adverbio nunca puede ser considerado de negación o de tiempo.

Así, en la Nueva gramática básica de la lengua española de la RAE vemos varios cambios  con respecto a la gramática tradicional, los más importantes serían dos.

Primero, se añaden los adverbios de aspecto, como una variante de los adverbios de tiempo,  que marcan el principio o final de la acción. En este grupo se incluyen todavía y ya.

Segundo, también se incluyen los adverbios de foco, que resaltan varios elementos de la oración al mismo tiempo. Son adverbios de foco solo y también.  Si quieres saber más pincha aquí.

Otra característica importante del adverbio es que puede modificar a varias categorías gramaticales, (si necesitas repasarlas sigue este enlace).

Ejemplos de a quien modifica el adverbio

Brevemente, para acabar, solo quería deciros que claramente, obviamente y evidentemente hay muchos adverbios acabados en –mente. Estos se forman a partir de un adjetivo y hay que emplearlos moderadamente, no excesivamente como he hecho yo en este párrafo.

Cómo redactar un correo formal en 5 pasos

El correo electrónico es un medio de comunicación muy habitual hoy en día, lo utilizamos para todo: en el entorno personal, laboral, académico, con las administraciones… Pero no todos los correos se escriben igual. Así, del mismo modo que no llevarías el chándal de andar por casa a una cena en un restaurante elegante, tampoco deberías mandar besitos y achuchones al final de un mensaje formal.

Importancia del correo formal

Aquí no voy a explicar nada sobre cómo escribir a los colegas, porque con ellos hay confianza y no es necesario seguir unas pautas. Aquí voy a explicaros la estructura del correo formal en 5 pasos.

1.Primer paso, el asunto: debe ser muy breve y claro. Además, será un avance del contenido más importante del correo. Por ejemplo:

Reserva de mesa

Petición de información

Solicitud de informe médico

2.Segundo paso, el saludo: este dependerá de si se conoce el nombre del destinatario. Siempre va seguido de dos puntos y aparte.

Estimado Pedro:

Estimada Sra. García:

Estimado señor o señora:

Fíjate que los tratamientos de cortesía se escriben con mayúscula cuando van abreviados (Sr.), y en minúscula cuando se escribe la palabra completa (señor). Existen otras fórmulas como muy señor mío, pero a mí ya me suenan excesivamente formales y vintage, ¿no creéis?

3.Tercer paso, el cuerpo: en esta parte nos ponemos a redactar de verdad. Aquí hay que explicar de la manera más clara y resumida posible aquello que queremos comunicar. Recuerda, pon puntos y aparte para separar ideas,  porque siempre facilitan la lectura. Además, a nadie le gusta leer un montón de oraciones apretadas y revueltas, ¿verdad?

4.Cuarto paso, la despedida: se utilizan fórmulas breves y seguidas de coma. Por ejemplo:

Atentamente,

Muchas gracias y un cordial saludo,

Saludos,

5.Quinto paso: la firma. El nombre del que escribe, y si es un correo profesional, el puesto de trabajo, o el departamento.

A continuación, vamos a imaginar que quieres pedir información a un gimnasio, podríamos escribir algo así:

Ejemplo de correo formal

Y ya tienes los 5 fantásticos pasos para escribir un correo de manera elegante y formal. Así que… ¡anímate a escribir correos guapos, tú también estarás más guapo!

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